¿Qué es Coaching?

Todos hemos usado alguna vez la expresión: “la pregunta del millón”, cuando hablamos o escuchamos tanto de algo y de pronto nos quedamos en ese “stop mental” para preguntarnos, pero ¿qué significa esto?

Deseo ayudarlos a responder esta pregunta del millón con la definición de coaching. Esta palabra que anda de boca en boca, y que a la hora de la verdad puede ser una total desconocida para muchos.

Empezando por el origen de la palabra, que en la mayoría de los casos, se traduce como “entrenamiento”, desconociendo su verdadero origen y la gran diferencia con el rol del entrenador deportivo.

(Puedes leer más acerca de esto aquí en: 9 mitos del coaching)

“El coaching consiste en trabajar junto con los clientes en un proceso creativo y estimulante que les sirva de inspiración para maximizar su potencial personal y profesional.” ICF

Suele pasar que con solo la definición, nos quedamos pensando, ajá! Pero ¿cómo funciona esto?

El coaching en la práctica

Son conversaciones enfocadas, que se dan entre un coach y un coachee (cliente). Entre los dos se fomenta una relación de sintonía sincera, esto permite que en el tiempo (entre 3 y 6 meses), el coachee despierte inspiración para lograr las metas que se planteó y avance hacia sus propósitos. Las conversaciones van más allá de transmitir información, estas conversaciones crean energía de confianza, descubren oportunidades y crean un enfoque de esperanza y posibilidad.

¿Cuál es el rol del coach en esta conversación?

Partamos de lo que no hace: No opina, no aconseja, no hace terapia, no enseña, no dirige, no muestra el camino, no se pone de ejemplo.

El coach escucha, pregunta, ve con respeto y dignidad a su cliente, cree en su potencial y valora lo que él piensa, siente y cree,  sin juzgarlo.

Además de esto, demuestra habilidad en las destrezas y competencias necesarias para crear descubrimientos y sostiene el enfoque en el propósito del cliente.

El coach escucha no solo lo que su cliente dice, también escucha lo que hay detrás de sus palabras: propósitos, miedos, creencias, frustraciones relacionadas con su meta. Sobre todas las cosas la mirada del coach es holística, es decir mira a su coachee de forma completa e integral. La escucha es una de las habilidades centrales del coach, esto permite que todo el contexto del diálogo se comprenda y se movilice hacia los objetivos.

¿Que hace el cliente en esta conversación?

Es abierto, está dispuesto a descubrir el máximo de sus capacidades, comparte sus sueños, metas y propósitos por cumplir en cualquier área de su vida. Muestra apertura y sinceridad para interactuar en el ambiente libre de juicios, donde siente la confianza de expresarse con autenticidad. Este estado de apertura y confianza lo alcanza, gracias al acercamiento del coach, que provee la comodidad y el ambiente adecuado.

En resumen

El coaching es un acto de amor. Más allá de la teoría, es practicar el reconocimiento del SER del cliente, con toda la dignidad que merece. El amor es lo que hace que todo cambie, pues la energía del miedo, de la angustia, de las creencias limitantes, de los temores en la mayoría de los casos, impide que veamos las posibilidades de acción. El amor llena de confianza, da sentido y propósito y crea una corriente de autenticidad y fluidez que moviliza al coachee hacia el logro de sus propósitos.

Este amor por supuesto no es desde el punto de vista romántico de la palabra, más bien es desde la mirada libre de juicios que tiene el Coach Superior (Dios, Universo, Energía creadora) hacia cada uno de nosotros. Es por esto, que también el coaching es considerado como una relación de conexión espiritual.

En mi experiencia personal

El coaching me ha permitido practicar con total responsabilidad ese desapego a la opinión y al juicio, también creer con mayor sinceridad en mis propias capacidades y las de cada persona con las que me relaciono. El ser coach, hizo el click perfecto con mis creencias espirituales: creo que hay un Dios creador de todas las cosas, y me encanta que la conexión en coaching se da desde esa perspectiva del amor. Promueve constantemente en el coach la práctica de la humildad, el servicio, la comprensión y la paz. Elimina el acercamiento soberbio y arrogante de saber resolver las situaciones de otros, y nos pone en un equilibrado nivel de dignidad.

“Para mi, Coaching es acompañar a mis clientes a crear posibilidades realistas e inspiradoras hacia sus propósitos, a través de un ambiente de confianza donde pueden fluir auténticamente y ven en el tiempo el progreso en sus metas, generando un desarrollo positivo de su propio potencial y viviendo con esperanza constante”. Lida Garzón.

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